jueves, 1 de enero de 2015

Una Loca Aventura

La génesis del Registro Automotor
Dr. Horacio Cañavate
Con una memoria envidiable, el Dr. Horacio Cañavate -hoy Encargado Titular del Registro de Quilmes N° 4, ingresado a la DNRPA con 19 años en 1964- nos recuerda en esta nota los inicios de la Dirección Nacional. Algunos nombres ya célebres, su estructura inicial y los 7 pasos requería la inscripción inicial de un automotor en el año 1964, cuando se puso en vigencia el actual sistema de registración nacional ("un proceso casi kafkiano"). En su texto, Horacio propone también se reconozca el 1º de Julio de 1964 como "Día del Registro".

"Es sabido que, en cualquier actividad, no es posible delinear, proyectar y desarrollar un promisorio futuro sin partir de un consolidado presente ni dejar de mirar al pasado con sus enseñanzas, historias y nostalgias. La actividad registral no se encuentra exenta a ello y es precisamente de esos tiempos pasados a los que hoy, habiendo transcurrido 50 años, quiero referirme pareciendo tan remotos pero a la vez tan vividos en la memoria y sentimiento de quienes fuimos actores de la epopeya.
Todo comenzó a fines del otoño de 1964, cuando un demorado decreto de 1958, el famoso Decreto N° 6582, por decisión de presidente Arturo Illia, siendo Ministro de Educación y Justicia Carlos
El Dr. Horacio Cañavate, celebrando el pasado año 2014 sus 25 años como
Encargado de Registro, en la Facultad de Derecho de la U.B.A. Sobre el 
fondo lo acompañan el Dr. Jorge Landau y el Dr. Alejandro Germano
Alconada Aramburu y Secretario de Justicia Roberto Billinghurst, comenzó a ser aplicado, naciendo la Dirección Nacional del Registro Nacional de la Propiedad del Automotor, cuyo primer domicilio fue un obscuro entrepiso de la calle Rivadavia 1523.
No es pretensión de esta nota explicar la revolución jurídica que generó la aparición del efecto constitutivo de dominio a raíz de la registración de los automotores, sino relatar algunas pinceladas, anécdotas y experiencias surgidas de la génesis de la pequeña repartición convertida en el gigante que es hoy.
La Dirección Nacional, a cargo de Ernesto Raúl Viglino, contaba con tres Departamentos: El Central, cuyo jefe se apellidaba Sivori, célebre por su clavel en la solapa, el Departamento Interior a cargo del inefable y querido Marcelino Alegre y  el Departamento Capital, a cargo de Teófilo Meana. Formaba parte del staff, el Subdirector Raúl Álvarez, de quien algún memorioso recordara su condición de hijo del Tte. General Donato Álvarez (sí, el de la calle).
En el mismo evento, junto a sus hijos
Del Departamento Central dependían las oficinas de personal con su jefe el Sr. Murga, el Sr. Granata manejando la contabilidad y el Dr. Soler armando los archivos y ficheros nacionales. Próximamente el Depto. Interior se dedicaría a coordinar, asesorar, asistir e inspeccionar a los Registros Seccionales que en el futuro se crearan. Finalmente, la niña bonita de la Dirección: el Departamento Capital cuya función era atender a la inscripción inicial, transferencias y todos los tramites posteriores que se generaran alusivos únicamente a los automotores a radicarse en la Capital Federal,  fabricados y/o nacionalizados a partir del 15 de Junio del mencionado 1964.
Es así que la mayoría de los designados para cumplir funciones en el Departamento Capital, a la sazón primero y único Registro Seccional del país, asistíamos durante casi dos meses a reuniones en las que estudiábamos el escaso material normativo existente, prácticamente resumido en el Decreto Ley 6582/58. La parte teórica se complementaba realizando simulacros de inscripciones iniciales, cronometrando los tiempos que insumían los distintos pasos que alguien se había ocupado de establecer para el proceso registral.
Una de las primeras disposiciones dictadas, la DN Nº 37/64. determinó que la Dirección, a partir de su Departamento Capital, abriera sus puertas al público el 1º de Julio de 1964 fecha a la que humildemente propongo debería ser reconocida como el “Día del Registro”.

Las sensaciones derivadas del desconocimiento empírico, la vorágine del público usuario conformado por gestores vastamente experimentados en el patentamiento de vehículos, concesionarios, apoderados de las fabricas, representantes de otros organismos del Estado y principalmente particulares, exigieron el doble esfuerzo del aprendizaje rápido y la resistencia a las presiones ejercidas por todos los que trataban de imponernos sus ideas y métodos de trabajo.Como la aparición del Registro surgía, entre otras cosas, de la necesidad de poner coto a las maniobras delictivas que ensombrecían frecuentemente a la comercialización de automotores, caracterizaría a la registración un rasgo de estrictez que, inexorablemente, generaría la incomodidad de aquellos acostumbrados a la liviandad en la consecución de los trámites.

El nombramiento de Horacio Cañavate como "Jefe de
Oficina" en la Dnrpa, el 24/4/1964
Resulta hoy extraño y hasta irrisorio imaginarse cómo se practicaba la inscripción inicial de un automotor hace ya medio siglo, invitando a sobrevivientes y memoriosos, que hayan compartido la experiencia a rememorarla conmigo. La documentación básica exigida para la inscripción inicial se conformaba con la solicitud de inscripción denominada A122 y A122 BIS en caso de condominios. Como dato de color estos formularios, entregados gratuitamente como todos los demás, contenían un espacio para la impresión digital y otro para pegar una foto de 4x4 del o/los solicitantes, requisitos cuyo cumplimiento nunca fue exigido, aunque muchos los completaban igual.
Se debía presentar además el Certificado de fabricación o de aduana, el recibo de compra del Automotor y un Certificado de Domicilio.
Se agregaba un formulario con los datos del vehículo destinado a la Dirección Nacional de Vialidad y otro de distinto diseño para su envió a la Dirección Nacional de Estadísticas y Censos. Cuando el presentante no era titular se acompañaba de una Carta Poder. Como las Prendas en aquellos tiempos se inscribían en los Registros de Créditos Prendarios, debían presentar para la registración de los automotores junto a toda la documentación, un certificado de existencia o no de gravámenes prendarios.
El arancel de Inscripción, que por todo concepto era de $3800 moneda nacional, lo percibía la caja Nacional de Ahorro Postal que por entonces tenía una ventanilla en la mesa de entradas de Registro a cargo del recordado Montuoli. Cabe aclarar que transcurrieron varios años antes que fuera aumentado a $4500.-
Intentando resumir el procedimiento primigenio, el mismo contaba de varios pasos:


1º Oficina de Identificación: Se identificara al presentante recibiendo la documentación, entregándosele una tarjeta de resguardo (celeste) en la que constaba el detalle de aquella, otorgándose un Nº de orden en base al cual gestor o usuario debían concurrir días después para continuar con el tramite.
2º Oficina de Distribución y Estudio: Se realizaba el primer análisis de la documentación, se enviaba el certificado de fabricación o importación al Departamento Central mediante un listado manual llamado lista SID y se anotaba en libro de tapas duras apaisado denominado libro de control y por Nº de orden con constancias de los datos del Automotor y del titular.
Al regresar el informe del Dpto. Central se agregaba al legajo B, impreso con los distintos pasos Registrales que aún perduran en los primerísimos dominios obrantes en los archivos registrales, el triplicado del certificado de fabricación recibido de las terminales y con cuyo cruzamiento se avalaba la validez del original recibido de los presentantes.
3º Adjudicación de Dominios y entrega de Órdenes de Grabado: De no existir impedimentos se otorgaba el Nº de dominio, confeccionándose otra Tarjeta (Gris) llamada orden de grabado con la expresa mención del dominio asignado. Previamente se completaba el libro de control anotándose dicho numero y las fechas de envió y recepción de las listas SID.
4º Entrega orden de grabado: Los presentantes acudían nuevamente para retirar, presentando la tarjeta de resguardo, la orden de grabado para concurrir con el vehículo al Puesto de Verificación.
El primer Puesto de Verificación funciono en el no muy amplio garaje del edificio con ingreso por la calle Paraná a metros de Rivadavia, continuando tiempo después en la famosa planta de Oro y Cerviño.
Al efectuarse la verificación, sin observaciones, se le grababa el número de dominio en el motor, pintándose el mismo en la carrocería del automotor. Como corolario de lo actuado por vía interna el verificador informaba al Registro, mediante Formulario Especial, la existencia o no de observaciones y, en su caso, el lugar del motor (en croquis impreso en el formulario) en el cual se procedió al grabado respectivo, devolviendo al usuario la tarjeta con grabado cumplido.-
5º Dictámenes: Una última e integral revisación se realizaba en la oficina de dictámenes para habilitar, de ser procedente la confección manual de títulos y cedulas.
6º Confección de Títulos y Cedulas: Finalmente en una oficina a la que accedían solamente aquellos de impecable caligrafía (aunque con el tiempo se fue desvirtuando) se confeccionaban los Títulos del Automotor (los viejos y recordados libritos verdes) y las Cedulas de Identificación, previamente perforadas con el numero de dominio.-
7º Entrega de documentación: Por fin luego de un proceso casi kafkiano el usuario podía hacerse de su Titulo, su Cedula y de sus tan anheladas placas patentes con la macula de la novedad simbolizada en la letra C a la que muchos agoreros pronosticaban corta duración.-
Demás esta decir que la cronología de las peticiones de inscripciones iniciales generaban correlatividad en los números de orden pero no necesariamente en la adjudicación de los dominios, dependiente de diversos factores relacionados con el cumplimiento de los pasos descriptos.
Por ello no correspondió al tramite orden Nº 1 la famosa chapa C0000001 perteneciente a un taxi marca Siam Ditella 1500 el cual, como hecho trascendente de la actualidad fue presentado en los estudios de canal 13 por el recordado Nicolás Pipo Mancera en sus sábados circulares.-
La historia recién comenzaba.

Dr. Horacio Carlos Cañavate

1 comentario:

  1. Lindo recuerdo para una ex empleada de la Direcciòn Nacional, que estuvo desde los comienzos y ademàs compartiendo con el Dr. Cañavate desde Constituciòn en el viejo ferrocarril Roca hasta Quilmes.Conservo algunos objetos historicos de aquella època como las cajas donde se guardaban los certificados de fabrica, los primeros digestos etc.

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