martes, 1 de septiembre de 2015

“Debemos lograr un andamiaje funcional independiente de los individuos”

Si todos pusiésemos más voluntad podrían
 barrerse cientos de problemas del camino”
El Sr. Víctor Galappo es agente de la Dnrpa desde el año 1998, cuando comenzó archivando legajos en el Departamento de Despacho y Servicios, bajo las indicaciones de Humberto Barral y Ricardo Dana como sus Jefes. 
Nos cuenta que “venía de trabajar cuatro años en negro, en una empresa de construcción, y ver mi primer recibo de sueldo en blanco fue una gran alegría”
Y hasta el día de hoy… ¿qué camino seguiste en el organismo?
“Trabajé el Departamento que me inicié hasta el año 2012, cuando comencé a desempeñarme en el Departamento de Administración y Gestión Financiera, donde hoy llevo adelante el parte de presentismo de las 140 personas que conforman el área"
Pasar de la primer tarea que mencionaste a la actual implica un reconocimiento importante de tu labor…
“Sí, así lo vivo. Implica para mí una responsabilidad importante, porque son 140 legajos, detrás de los cuales hay 140 personas, 140 hogares, 140 problemas por resolver y 140 bolsillos donde repercute cualquier error propio o de los empleados que llevo control de su asistencia”.
"Mi desafío sería lograr un andamiaje
 que sea independiente de las personas"
“Fue para mí un gran crecimiento dejar de ser un número de inventario a gestionar el recurso humano de un Departamento. Cumplir con el Personal y que cada uno reciba su retribución mensual en tiempo y forma significa un alivio enorme”.
Víctor nació en el barrio de San Telmo de la Capital Federal hace 47 años, pero desde sus 13 que vive en Caballito, muy cerca del lugar de emplazamiento de la Dnrpa. Es soltero y aún no tiene hijos “es todavía una deuda por saldar”, nos comenta.
Habiendo transcurrido 18 años desde tu comienzo en la Dnrpa… ¿cuál es el peor momento que recordás del organismo?
“Sin lugar a dudas, la etapa más dura fue la vivida durante la crisis nacional de los años 2000 y 2001. De una superestructura dejada por el Dr. Mariano Durand se pasó a un embrión mínimo. En el año 2002 el organismo no contaba con recursos y no se compraba ni un tornillo… funcionábamos como si fuésemos un gran ´Club de Trueque´ (¡hasta las computadoras se armaban aquí mismo!), y a partir de allí comenzó a reconstruirse nuevamente la organización”.
Víctor disfruta de sus vacaciones siempre en el mes de marzo y siempre en el hotel “Versailles” de Mar de Plata. “Ocurre que es mi ciudad adoptiva”, nos dice, “siempre íbamos a la casa de mis tíos abuelos, y me quedó esa rutina desde muy chico”.
El Hotel Vesailles de Mar del Plata, siempre 
elegido por Víctor para sus vacaciones estivales
Sos una persona conservadora en tus costumbres…
“Sí, tal vez… pero no confundirlo con mi postura ideológica! (se apresura en aclararnos). La derecha o centroderecha no comulgan con mi ideología”. 
Se dice en los pasillos del organismo que acostumbrás trabajar más de tus horas reglamentarias….
“No sólo se dice, ¡es plenamente cierto! Ocurre que me gusta cumplir con todos los compromisos, laborales y personales. Me retiro de la oficina satisfecho sólo si todas las tareas que se me encomendaron están resueltas. Me hace bien el reconocimiento de mis jefes y compañeros; y creo que si todos pusiéramos voluntad se podrían barrer cientos de problemas de nuestro camino”
¿Qué es lo que actualmente no encontrás y quisieras que se alcance en la Dirección Nacional?
“Humm... (piensa) creo que los empleados seguimos teniendo un alto grado de individualismo, y la tarea como ´equipo´ es difícil de verla plasmada… mi desafío sería lograr un andamiaje que sea independiente de las personas, y se logre una funcionalidad donde no haya trabas individuales”.
“Por otra parte, los empleados pasamos aquí una gran cantidad de horas diarias, y debemos entre todos buscarle la vuelta para generar el clima más agradable posible. Nuestras alegrías y nuestras tristezas sería bueno que encuentren aquí un lugar donde poder expresarse...”


Algunas imágenes de la Crisis Nacional de los años 2000 y 2001, la etapa más dura que recuerda Víctor en la Dnrpa

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